Tomando su título de un texto experimental de Walter Benjamin. Hace muchos años, las ciudades junto al río estaban afectadas por una contagión. Las cosas comenzaron a cambiar y todo se convirtió lentamente en algo diferente. No estaba claro si la transformación era un síntoma de la enfermedad o una forma de escapar de ella. La contagión tocó todo y a todos: animales y plantas, piedras y suelo, hombres, mujeres y niños, sus pensamientos, sus sueños, sus recuerdos. Una anciana me contó una vez cómo todos los recuerdos se convierten en árboles, apenas podía entender lo que estaba diciendo. Dijo que podía oír a los árboles cantando: Ser un cuerpo, ser cualquier cuerpo. Después de que terminaron los años de contagión, las ciudades parecían intactas. Había que mirar con atención para ver las huellas del tiempo anterior. Si se pudiera escuchar a los árboles, ¿qué dirían? ¿Un camino de salida, un camino de salida?
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