En esta obra evocadora, escuchamos y vemos las interacciones de un hombre y una mujer en un bosque prístino. Ganamos una sensación de intimidad con ellos y la naturaleza. De repente, dejamos atrás las preocupaciones de nuestras vidas dispersas y comenzamos a recordar los elementos primales de la existencia: tierra, viento, fuego, agua, personas y creación. Este proceso epifánico exige paciencia y un estado casi meditativo, pero vale la pena el esfuerzo – al igual que un viaje a un prado montañoso requiere algún esfuerzo para encontrar sus tesoros. Dejamos atrás las tradiciones de la narrativa para adoptar un enfoque más abierto hacia el cine. Hay sugerencias y comienzos de una trama, pero casi todo permanece un misterio para nuestro encuentro. Esta es una película que te permitirá observar y existir, sin ansiedad, sin exigencias, y te ofrece una visión poco común de la vida de las cosas.
Disponible en streaming y alquiler digital.