El proyecto presenta una instalación cinematográfica principal que muestra cinco de las danzas de Eshkol, cada una de las cuales se representa entre diferentes grupos de alfombras murales de Eshkol y se proyecta sobre un volumen rectangular. Junto con bailarines del grupo de Eshkol, Lockhart eligió alfombras basadas en formas que complementan cada danza, las montó en volúmenes rectangulares similares a aquellos sobre los que se proyectarán los cinco canales de la película, y dispuso los volúmenes dentro de cada actuación. Las variaciones de composición en cada cuadro destacan la relación entre la danza y el trabajo textil, estableciendo conexiones entre ambos que quizás Eshkol nunca hizo. Los bailarines solo bailan al sonido del metrónomo, con una velocidad que varía ligeramente entre cada danza. Juntos, los cinco ritmos del metrónomo crean una nueva composición musical para el espacio de exposición. Para crear esta partitura única, Lockhart trabajó con la compositora y colaboradora de larga trayectoria Becky Allen.
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