Hace 13 años, los residentes de la aldea de Irganay en Dagestan se despertaron de repente al darse cuenta de que sus casas estaban llenas de agua. Resultó que las autoridades, sin previo aviso ni preparación, pusieron en funcionamiento la central hidroeléctrica de Irganay, como resultado de lo cual los jardines y casas de casi diez mil personas se inundaron. Los daños se estimaron en 9.500 millones de rublos, pero los residentes de Irganay nunca recibieron compensación del estado. ¿Qué está sucediendo ahora en el lugar donde crecían los más deliciosos albaricoques de Dagestan?
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