Es el año 2060 y el SIDA ha sido erradicado. Sin embargo, en algunas personas, el virus del VIH ha mutado en un gen del que se puede producir un fármaco que se ha convertido en el polvo blanco del siglo XXI. Con un sistema de escaneo virtualmente soportado, la policía secreta intenta identificar a cualquiera que porte este gen. Rodada en Berlín, la distopía de ciencia ficción de Shu Lea Cheang, artista multimedia y cineasta nacida en Taiwán, gira en torno a la lucha por controlar la producción y explotación de los fluidos corporales. Su película es como una ópera orgiástica; un torbellino de cuerpos, secreciones, actuaciones y actos sexuales a menudo realizados al servicio de una economía dominante. Un drama inusual, en gran parte experimental y deliberadamente parapornográfico, en el que las fronteras entre los sexos, así como entre lo homo-, hetero-, bi-, trans- o intersexual, se borran constantemente.
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