En la época de Händel, este oratorio más querido de todos se interpretaba con menos de cuarenta instrumentistas y un coro de menos de treinta miembros, compuesto por niños sopranos y hombres. Es a esta tradición a la que Christopher Hogwood ha regresado en sus interpretaciones con la Academy of Ancient Music. Los miembros de la Academy tocan instrumentos de la época o copias modernas exactas. En esta grabación, los coros los cantan niños sopranos y altos, tenores y bajos masculinos, miembros del Coro de la Abadía de Westminster. Los solistas improvisan adornos en las arias y, en algunos casos, se unen al canto de los coros, tal como lo habrían hecho hace 240 años. La grabación aprovecha al máximo no solo las excelentes cualidades acústicas de la Abadía de Westminster, sino también el incomparable esplendor arquitectónico del entorno.
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