Durante décadas, Alemania fue alérgica a la deuda. Pero el nuevo canciller Friedrich Merz ha aflojado - de manera inesperada - el freno constitucional de la deuda del país, inyectando cientos de miles de millones de euros en las fuerzas armadas y la infraestructura. La medida, espera, revivirá la mayor economía de Europa y fortalecerá su ejército mientras la administración de Donald Trump desmantela las relaciones transatlánticas que sustentaron la recuperación de la posguerra de Alemania. El FT viaja a Frankfurt y Berlín para examinar por qué se necesita invertir en escuelas, carreteras y infraestructura ferroviaria en ruinas, y en defensa, y para preguntar si la apuesta del gasto dará impulso al motor económico de Alemania.
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