La película desafía el aura de la obra de arte, empujándola hacia la performance en el espacio urbano. Durante la exposición Con-temp-l'azione (1967-68), en las tres galerías Stein, Sperone e Il punto, se sacan dos obras de Michelangelo Pistoletto a la calle. La película marca el comienzo de una fase más militante y performativa en la carrera de Pistoletto, abriendo posibles referencias al situacionismo, Fluxus y nouveau réalisme. La película comienza con Pistoletto afeitándose delante de uno de sus 'espejos': los códigos de la vida cotidiana y la publicidad irrumpen en la escena. La gran bola de periódicos recorre Turín en un automóvil descapotable. La música de The Beatles acompaña la exploración de diferentes técnicas de filmación y edición. Intensa, divertida y brillante, Buongiorno Michelangelo sugiere un aspecto performativo, cooperativo y quizás también juguetón de la actitud de este breve y intenso período. —Tate Modern
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