En su libro "1984", George Orwell veía la televisión del futuro como un instrumento de control en manos del Gran Hermano. Justo al comienzo del muy esperado año orwelliano, Paik y Co. estaban ansiosos por demostrar la capacidad de la televisión por satélite para servir a fines positivos - concretamente, el intercambio intercontinental de cultura, combinando elementos tanto de alta cultura como de entretenimiento. Una emisión en directo compartida entre WNET TV en Nueva York y el Centre Pompidou en París, enlazada con emisoras en Alemania y Corea del Sur, alcanzó una audiencia mundial de más de 10 o incluso 25 millones (incluyendo las retransmisiones posteriores).
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