Una mentira requiere dos para encubrirla, y dos requieren cuatro. Ni siquiera Kosmas puede escapar a esta regla inquebrantable, quien, para escapar regularmente de sus obligaciones matrimoniales, ha creado un representante ficticio para su negocio en Rodas. Cuando necesita presentar a este representante, su única solución es recurrir a un viejo amigo con gustos cuestionables, Lele, que aparece completamente inesperadamente para pedirle ayuda. La segunda mentira creará situaciones trágico-cómicas porque la persona imaginaria también cobra carne y sangre, reclamando sus propios derechos, lo que da como resultado una cadena de malentendidos que, para Kosmas, es un callejón sin salida...
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.