Como médico, Zhiyuan Wang pasó 30 años estudiando cómo salvar vidas. Nunca imaginó que pasaría otros 10 años investigando cómo los médicos chinos quitan vidas inocentes. El 95% de sus pruebas procede directamente de China. Sus fuentes son médicos chinos, jueces, legisladores, oficiales militares, funcionarios del gobierno, los medios de comunicación y sitios web de hospitales. Su investigación revela una verdad inimaginable: los hospitales, el poder judicial y el ejército chinos trabajaron juntos bajo la autoridad del expresidente chino Jiang Zemin para masacrar despiadadamente a un gran número de practicantes de Falun Gong a través de la extracción de sus órganos. Hoy en día, en tiempos de paz, es difícil para la gente creer que una masacre a gran escala ha estado teniendo lugar silenciosamente en China. Pero la verdad muestra que esta máquina de matar frenética, impulsada por enormes beneficios, sigue campando a sus anchas en la sociedad.