El matrimonio japonés de muralistas Iri y Toshi Maruki es conocido por sus representaciones de la destrucción de Hiroshima y Nagasaki. Su relación de colaboración es única: uno pinta una visión dolorosamente detallada de las víctimas de la explosión atómica; el otro oculta los trazos de pincel cuidadosamente delineados con un "lavado" de tinta gris-negra. El primer artista vuelve a afirmar los detalles de la imagen; el segundo vuelve a ocultar. A través de la repetición de este proceso, surge la obra.
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