De esta "enfermedad inexorable", Hervé Guibert no se recuperó. El milagro que había esperado tanto no sucedió. Pero, antes de su muerte en 1991, tres años después de enterarse de su estado de seropositivo, grabó en su obra literaria y fotográfica "los lugares de [su] sufrimiento", "las estaciones de [su] vía crucis". Con su cuerpo delgado y sus mejillas hundidas, el apuesto hombre de cabello rizado que era, aquel cuya mirada clara radiaba en las fotos de la costa, libró una feroz batalla contra el sida. Una lucha de cada momento contra el declive del cuerpo, observada y comentada con un cuidado metódico en sus novelas autobiográficas, en particular "Al amigo que no me salvó la vida" (1990) y "El protocolo compasivo" (1991), y de la que dio testimonio en la televisión en el plató de "Apostrophes"...
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.