La agricultura ya no es rentable, los autobuses de turistas se detienen en el estacionamiento cercano, pero solo dejan atrás basura. ¿Por qué no aprovecharse de ellos? Después de largas discusiones, la familia Holzer de granjeros decide "prostituirse" a los turistas a su manera: convierten su sala de estar en un "espectáculo de voyeurismo", ofreciendo un vistazo a la vida rural auténtica, con una ranura para el dinero. Incluso el abuelo de 90 años está involucrado en esta campaña. Una campaña que adquiere rasgos cada vez más absurdos y llamativos, solo para que los Holzer puedan complementar sus ingresos.
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