En Cómo me convertí en un hombre vagabundo, filmada en formato panorámico, Rodney Graham se interpreta a sí mismo en el papel de un cowboy que recorre un paisaje pastoral de Columbia Británica a caballo. Los primeros minutos de la banda sonora evocan la naturaleza que lo rodea: el agua que lame la orilla, el golpeo de los cascos del caballo y las hojas que crujen en el viento. Luego Graham desmonta para cantar una canción sobre un hombre solitario. Al final de la balada, vuelve a montar y desaparece en la hierba alta, con su guitarra a la espalda. En esta película, el artista reexamina el mito del cowboy solitario perpetuado en las películas del oeste y la música country.
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