En medio de la pandemia, Sitio Dolorosa sigue sin desarrollarse y pobre. Un lugar que la naturaleza también ha olvidado bendecir con lluvia, haciendo que cada gota de agua sea importante. Todos los días, Ipe excava con paciencia bajo el intenso calor causado por varios meses de sequía en su área. Su única oración es que el agua aparezca en el pozo. Cada golpe en el suelo viene con la esperanza de que la sed de sus hijos sea saciada. Si antes solo tenían que lidiar con la sed y el hambre, la propagación de la enfermedad también ha hecho que respirar sea difícil debido a la pandemia. El destino de la familia de Ipe se puso a prueba aún más cuando su hijo menor se enfermó de diarrea. Ipe y su hija emprendieron el descenso al hospital de la ciudad con la esperanza de recibir asistencia médica gratuita.
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