En 2005, un profesor de física llamado Steven Jones de la conservadora Universidad Brigham Young en Provo, Utah, planteó una hipótesis sobre el derrumbe de las torres gemelas el 9/11. Propuso, basándose en sus observaciones, que la única forma en que las torres podrían haber caído como lo hicieron era mediante el uso de explosivos en una demolición controlada. Su teoría entra en conflicto con los informes oficiales que concluyeron que las torres se derrumbaron debido a los daños causados por el impacto y los incendios provocados por los aviones secuestrados. Esto creó una tormenta en la comunidad y llegó incluso a la atención de los medios nacionales. Steven Jones recibió cartas de odio, amenazas e incluso sobornos para detener su investigación. Lo que comenzó como una mera hipótesis se convirtió en mucho más.
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