Angad no tenía idea de lo que su madre y su abuela estaban planeando. Era su 13 cumpleaños, pero el día había sido demasiado tranquilo. No sabía que una gran sorpresa lo esperaba. Esa tarde, su madre sugirió de manera casual que salieran a cenar. Angad, sin sospechar nada, accedió. Cuando llegaron al restaurante, se quedó atónito al ver a sus amigos, parientes y primos reunidos, gritando: "¡Feliz cumpleaños, Angad!". La habitación estaba decorada con globos, una pancarta que decía "Tengo 13 años" y una mesa llena de regalos. La madre de Angad se acercó a él con una gran sonrisa y un hermoso pastel con 13 velas encendidas. Mientras todos cantaban, Angad sintió una oleada de alegría y gratitud. Pasaron la tarde riendo, jugando y compartiendo historias. Para Angad, cumplir 13 años no era solo convertirse en adolescente, sino darse cuenta de lo mucho que era amado.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.