Tatsuya Ichihashi mata a una mujer británica que enseñaba inglés en Japón. Ichihashi evade la redada policial y huye a Aomori, a 550 kilómetros de distancia. Al enterarse de que es buscado por la ley, se corta los labios para cambiar sus rasgos. Atrapado por la culpa, continúa evitando a las fuerzas del orden. Viaja 1000 kilómetros a Shikoku para participar en una peregrinación con la esperanza de resucitar a su víctima de asesinato. Obviamente fracasa y sigue siendo un fugitivo. Como si intentara escapar de su propia culpa, cambia su identidad y se somete a una cirugía estética para alterar aún más sus rasgos. Trabaja en sitios de construcción y, cuando la gente comienza a sospechar de él, huye a una isla lejana en Okinawa, donde se apoya en habilidades de supervivencia.
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