El secreto de Giò Stajano para enfrentar la vida era y es el de no tomarse nunca demasiado en serio. Ya el hecho de nacer homosexual en un pueblo del sur profundo, en plena época fascista, y además en la casa Storace, eligiendo como madre a una hija ingenua del "muy viril" brazo derecho del Duce, y luego meándose en los brazos de este, a la tierna edad de un año, habla por sí solo. Luego en la década de 1950, un joven de grandes esperanzas, llega a Roma y con su estilo de vida no conformista y su libro Roma capitolina sobre la "excelente" homosexualidad en Roma, inmediatamente secuestrado, se convierte en un "personaje" y es llamado por Fellini para interpretarse a sí mismo en la película La dolce vita. Luego, de repente, en '81, después de haber sido periodista de asalto, haber seguido escribiendo libros e interpretando películas, cansado de este papel, vuela a Casablanca, y se convierte en Maria Gioacchina, confirmando así su tendencia innata a la provocación y la burla, hacia la vida y hacia sí mismo.