El episodio se sumerge en el universo místico de Carlos Pertius, el hijo de una familia de inmigrantes franceses, hospitalizado a los 29 años. Después de enfrentar problemas personales como la muerte de su padre, un día vislumbró una imagen cósmica, a la que llamó "el planetario de Dios". Fue encarcelado en el hospital de Praia Vermelha, en Río de Janeiro, y fue diagnosticado con esquizofrenia. En 1946, comenzó a asistir al estudio creado por Nise da Silveira, apreciándolo como si fuera su hogar. Sus obras están marcadas por la presencia de mandalas, signos de sus intentos de organizar el caos psíquico.
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