1 de octubre de 1957. El crepúsculo desciende sobre la Plaza de Tiananmen, Pekín. Los fuegos artificiales chisporrotean con luz a través del cielo nocturno, sobre una ciudad viva con las festividades y celebraciones del Día Nacional. Dos intrépidos cineastas neozelandeses - Rudall y Ramai Te Miha Hayward - están allí, documentando la vida y la época de la China comunista. La distinción de ser los primeros extranjeros de habla inglesa en filmar sin restricciones en la China comunista era significativa. La invitación para visitar China fue facilitada a través de la Sociedad de Amistad Nueva Zelanda-China. Filmaron en Cantón, Shanghái, Pekín (Beijing) y Wuhan. Fue una pequeña ventana de oportunidad para que los occidentales miraran un país que era en gran parte un misterio para el mundo exterior desde 1949. La ironía desafortunada fue que dos de los documentales; “Maravillas de China”, y “Dentro de la China Roja”, fueron considerados propaganda comunista, y no se distribuyeron fuera de Nueva Zelanda.
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