En una de sus películas más minimalistas, el espectador se enfrenta a nada más que un marco monocromático en blanco que cambia lentamente a través de diversas intensidades de saturación de color, parpadeando/repetidamente encendiéndose y apagándose desde la luz hasta la oscuridad (y viceversa) durante una duración de 45 minutos. La única pista de información que tenemos para navegar a través de esta compleja y difícil película es al principio y al final de la película, en el texto desplazado "créditos" que se presenta en positivo al principio de la película y en negativo al final. Información técnica como el tipo de película, la velocidad de la película, la longitud de la película, la lente de la cámara, el obturador, el proyector y una gran cantidad de otros datos aparecen en la pantalla como jeroglíficos de algún lenguaje secreto que debe ser descodificado.
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