En la primavera de 2003, tres jóvenes cineastas viajaron a África en busca de una historia. Lo que comenzó como una aventura cinematográfica se transformó en mucho más cuando estos chicos del sur de California descubrieron una tragedia que les repugnó e inspiró, una tragedia en la que los niños son a la vez las armas y las víctimas. Después de regresar a Estados Unidos, crearon el documental "Invisible Children: Rough Cut", una película que expone las trágicas realidades de los "comunicadores nocturnos" y los soldados niños del norte de Uganda. La película se mostró originalmente a amigos y familiares, pero ahora ha sido vista por millones de personas. La respuesta abrumadora ha sido: "¿Cómo puedo ayudar?". Para responder a esta pregunta, se creó la organización sin fines de lucro Invisible Children, Inc., que da a individuos compasivos una forma efectiva de responder a la situación.
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