En el pasado, la única forma de probar al verdadero culpable de un crimen era a través de pruebas físicas y la confesión del sospechoso. Por esta razón, se utilizaron varios métodos de tortura para forzar confesiones. Sin embargo, el principio de confesión fue rechazado en 1879 y la tortura fue abolida. Sin embargo, esto solo es superficial, y la tortura por parte de la policía y los fiscales sigue siendo utilizada sutilmente hasta hoy en día. Esta película es un impactante semidocumental que expone la realidad de los numerosos métodos de tortura que manchan la historia con sangre espeluznante. La historia se divide en tres partes y describe vívidamente dos casos de tortura por parte de aquellos en el poder, uno de un brutal linchamiento que cubre los ojos de un marido con una esposa lesbiana, y otro, cada uno de los cuales construye una excitación sexual anormal en medio de las escenas sangrientas.
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