Con su agudo falsetto y su presencia en el escenario magnética aunque contenida, Jimmy Somerville irrumpió en la escena new wave de los años 80, haciendo que el mundo bailara al ritmo de canciones arraigadas en la lucha y la resistencia. Desde la dura realidad de los barrios obreros de Glasgow hasta los desafíos de crecer como gay en un mundo hostil, y el impacto devastador de la crisis del SIDA, Somerville transformó el dolor en himnos de libertad. Primero con Bronski Beat, luego con The Communards, y más tarde como artista en solitario, se convirtió en rebelde y diva —la voz inconfundible de una generación que luchaba por la igualdad. A través de historias íntimas de aquellos que han estado a su lado durante cuatro décadas, este retrato revela a un artista excepcional que nunca ha vacilado en sus convicciones.
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