La pieza teatral de Ernst Krenek Karl V., que consiste completamente en series de doce tonos, debería haberse estrenado en la Ópera Estatal de Viena. La situación política en la Viena de 1933 y el hecho de que Krenek fuera detestado por los nazis debido a esta ópera de jazz Jonny spielt auf, impidieron el estreno. Sin embargo, este solo tuvo lugar cinco años después en Praga, aunque Krenek ya había emigrado a Estados Unidos. Karl V fue el último emperador que se aferró a la idea de un imperio cristiano en el que el sol nunca se ponía, aunque su caída siempre fue inevitable, por numerosas razones. Para la segunda producción de Karl V. en el Nationaltheater, Carlus Padrissa busca en particular sistemas de poder político de gran actualidad, y así analiza con precisión el tratamiento en la pieza teatral. En el núcleo del libreto intelectual y lingüísticamente muy cualificado, escrito por el compositor mismo, Karl V. reflexiona sobre su vida y hace su confesión a un joven monje bajo La Gloria de Tiziano.
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