Agosto de 1914: la esposa y madre, el primer sacrificio de la mujer es ver partir a su ser querido hacia el frente. En la ciudad, trabaja en estaciones de ferrocarril, como camarera o incluso como deshollinadora. En la fábrica, solo interrumpe su trabajo para alimentar a su bebé. En el campo, hace la labranza o recoge aceitunas. Pero sobre todo, como esposa, aporta al soldado "fraternidad y ternura", paquetes, notas de amor y cuidado. Lleva flores a las tumbas de los muertos y permanece siempre presente en el corazón del soldado.
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