No se trata de actores, ni de un teatro en cenizas, ni de una obra sin público, ni de una actriz fantasma, ni del perfil de un hombre muerto, ni de un teatro con vida propia, ni de un actor que también es actriz, ni de una llamada telefónica falsa, ni de una casa con cuatro paredes que gira, ni de un payaso psicótico, ni de uno, dos, tres, cuatro cuerpos NN atados sin elección, mucho menos de un teatro determinado, con un incendio determinado, con un derrumbe determinado, con un 2007 grabado en la mente de una actriz fantasma determinada, de un maricón determinado y de un payaso determinado, ni de la revelación de su secreto que ni tú, ni yo, ni ellos saben si fue así o no.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.