La producción de una película requiere equipo de grabación y recursos financieros, como mínimo. Hellmuth Costard sitúa estos requisitos básicos en el centro de su película: utilizando un sistema de cámara Super 8 que él mismo ha desarrollado, se filma a sí mismo mientras intenta recaudar fondos para su proyecto cinematográfico. Esto crea un montaje experimental inconvencional, que revela cómo la economía, la política, la tecnología y la estética de la realización cinematográfica se relacionan entre sí – con el ‘gran’ Godard siendo llamado como una especie de testigo principal.
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