Jack Lovelock ganó la primera medalla de oro olímpica en atletismo para Nueva Zelanda. Lo logró de manera espectacular, al ganar los 1500 metros en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Frente a Hitler y 110,000 espectadores, el famoso "impulso de Lovelock" se desplegó en la conciencia deportiva y colectiva de Nueva Zelanda: desde Timaru hasta Oxford, hasta el triunfo en Berlín. Sin embargo, Lovelock fue un logrador enigmático. En este cortometraje, la carrera - el ápice supremamente juzgado de una carrera deportiva - se contrasta con su misteriosa y trágica muerte, frente a un tren en el metro de Nueva York en 1949.
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