El fotógrafo Shin Mi-sik, el compositor Jang Tae-hwa y un equipo de música voluntaria viajan a esta tierra desconocida para enseñar ukulele y coro. Para los niños que nunca antes habían tocado un instrumento, las pequeñas melodías traen risas y encienden sueños. Un ensemble de ukulele de 50 miembros y un coro infantil de 100 miembros se unen. Sus voces llenan el patio de la escuela, convirtiéndose en algo más que una simple actuación. La música se transforma en una melodía de esperanza que ilumina sus vidas, abriendo el escenario más puro y sincero del mundo.
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