Cuanto más grande era el público para los espectáculos del comediante holandés Micha Wertheim, menos tenía que hacer para hacerlos reír. En uno de sus primeros espectáculos, sugirió que el público estaría mejor sin él. Así que en 2016, actuó según esta sugerencia con un experimento que hizo historia en el teatro: no estaba físicamente presente en el escenario, sino en otro lugar. El público no era consciente de esto con antelación, aunque recibieron una pista en forma de una entrevista de radio "en vivo" pregrabada desde un estudio remoto. "Veo a mi público como a mis hijos", dice Wertheim en esta entrevista. "Tienes que educarlos, y eso es lo que he estado haciendo durante los últimos 15 años. Al principio, tienes que estar constantemente allí vigilándolos, pero llega un momento en que tienes que confiar en que puedan seguir adelante sin ti". Con la ayuda de un robot, una impresora, un estéreo y un conjunto de auriculares, los miembros del público pudieron crear su propio espectáculo.
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