Febrero de 2011: 20 000 personas se manifiestan en el sur de Francia contra las licencias de gas de esquisto que se han otorgado en acuerdos en la sombra. Mientras tanto, el Parlamento Europeo inicia su primera investigación sobre el tema. Desde el principio, hay una división entre los representantes conservadores, influenciados por los argumentos económicos a favor del fracking, y los opositores que invocan el principio de precaución. En las zonas afectadas por los permisos, la gente se organiza, construye su conocimiento y toma medidas. Los alcaldes locales toman cartas en el asunto, emiten ordenanzas locales y transmiten información sobre la situación hasta el gobierno nacional. Este movimiento de base llega hasta las instituciones a nivel europeo.
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