En 1978, Ruiz fue encargado de realizar un documental de televisión sobre las elecciones francesas desde la perspectiva de un exiliado chileno en el undécimo arrondissement de París. Pero, contrariamente a la expectativa de los productores, la izquierda perdió. Ruiz aprovechó este anticlímax para hacer un documental sobre nada excepto sobre sí mismo – una película cuyo tema central está para siempre perdido en digresiones y 'dispersión', recordando a sus experimentos chilenos de los '60. Su contenido político se deja deliberadamente insignificante: es difícil saber al final quién ganó realmente las elecciones, y menos aún por qué.
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