Para apoyar a su marido, hijo y madre, la heroína se muda al extranjero para trabajar en empleos ocasionales. Cada vez que regresa a casa, se promete a sí misma no volver a marcharse. Pero cada vez incumple su palabra. Porque cada miembro de la familia ya tiene un hábito determinado: su madre le gusta ver la televisión, su hijo quiere tener ropa elegante y un teléfono, su marido le gusta beber con amigos en un garaje. Ninguno de ellos trabaja. Ella duda cuando la llaman para un nuevo empleo. Pero al ver a su familia, la heroína se da cuenta: no tiene otra opción, excepto irse al extranjero de nuevo.
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