Sergey Dvortsevoy hace su debut internacional con este asombrosamente íntimo retrato de una familia nómada en las llanuras kazajas. Varias escenas de esta película lenta y elegante revelan un cierto humor seco -- un niño devorando el último resto de un tazón de yogur y luego llorando; una vaca que se queda con la cabeza atrapada en un cubo; y una mujer cantando para sí misma, acompañada por su marido roncando. Otras escenas capturan la dura vida de los nómadas -- pastores borrachos en las garras de la desesperación existencial, perros gruñendo y un camello soportando un piercing de septo bastante sombrío. Al final de la película, la familia levanta el campamento y reúne a sus variados animales de cuatro patas -- camellos, ganado, cabras, perros y caballos -- para dirigirse a una llanura más fértil. Esta película se proyectó en el Festival Internacional de Cine Documental de Yamagata de 1999.
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