Diciembre de 1991. La mitad del centenario ferrocarril de Tua, que circula entre Bragança y Mirandela, es cerrada por una decisión política. Quince años después, el silbato del tren resuena en la memoria de la gente de Trás-os-Montes. Esta decisión cortó el desarrollo del país y aumentó las disparidades entre la costa y el interior de Portugal, convirtiéndolo en el país más centralista de Europa Occidental. Ahora, los trenes que aún serpentean por el valle idílico de Tua están amenazados por una presa, que inundaría lo que se considera una de las líneas ferroviarias más bellas de Europa. La gente se queda aislada, en el único distrito del país sin un solo kilómetro de autovía.
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