La idea es sencilla. Fui a pedir a hombres y mujeres de todas las edades y de todos los ámbitos de la vida que posaran para mi cámara, con su objeto favorito, con su Rosebud. A modo de introducción les dije lo siguiente: Elige un objeto con el que tengas una conexión especial. Un vínculo único. Casi supersticioso. Un objeto que te represente. Que sería como tu doble. Un objeto que participe en tu identidad. Un objeto que hable sobre ti como nadie ha hablado nunca. Un objeto que cuando ya no estés allí ocupará tu lugar. No importa qué sea. Independientemente de su precio, su valoración. Puede ser o no una obra de arte. Lo principal es la fuerza del vínculo que os une. Su verdad.
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