Nacido con el don de la naturaleza, pulido por años de trabajo meticuloso, Pinchas Zukerman fue, entre los 7 y los 17 años, el mejor aprendizaje que podría encontrarse. Su juventud bien empleada lo estableció con una carrera internacional antes de cumplir los 21. La estrecha amistad entre el artista y el director, Christopher Nupen, proporciona no solo un documental interesante, sino también una conmovedora inmersión en la intimidad de uno de los mejores violinistas que el mundo ha conocido.
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