Masaru Okunishi es un preso que ha estado en el corredor de la muerte durante más de 40 años. En 1961, 5 mujeres murieron al beber vino envenenado en una reunión en un pueblo pequeño en Nabari City en la prefectura de Mie. Después de su arresto, apeló su inocencia argumentando que la policía le obligó a confesar. Fue declarado no culpable en el primer juicio. Sin embargo, el veredicto fue anulado y recibió una sentencia de muerte en el segundo juicio, que fue confirmada por el Tribunal Supremo en 1972. Desde entonces, Okunishi ha apelado continuamente para un nuevo juicio, luchando contra el horror del castigo capital. Esta dramatización para televisión del Caso del Vino Envenenado de Nabari muestra a Okunishi en una celda aislada, la creencia inquebrantable de su madre en su inocencia, y el esfuerzo de las personas que se han unido a su defensa.