En el corazón de la montaña, un observador esquivo e invisible presencia un espectáculo infame. Su voz comenta la secuencia de eventos con las palabras de Nietzsche. En este espléndido paisaje montañoso, aparece una pareja. Spenta, el hombre, y Angra, la mujer, escalan un pico empinado. Llevan ropa similar, su parecido es asombroso, su relación es extraña. Para superar el aburrimiento, Angra arrastra a Spenta, inicialmente poco entusiasta, a un juego al que finalmente se rinde. Desde la cima, la pareja observa un evento de maratón que tiene lugar en el valle. Angra, que busca un objeto de entretenimiento, tiene puesta su mirada en una mujer que corre entre la multitud. Poseída, corteja a la desconocida y obtiene sus favores. Luego logra arrastrar a Spenta a su juego. En este juego, no habrá ganador.