Neil Oliver describe el peor accidente ferroviario jamás ocurrido en el Reino Unido, que sucedió hace cien años, el 22 de mayo de 1915, en el que tres trenes colisionaron en Quintinshill, cerca de Gretna Green. Uno de los trenes era un tren de tropas que llevaba a soldados a luchar en la Primera Guerra Mundial en la Batalla de Gallípoli: muchos de los muertos se encontraban en este tren, que se incendió debido al gas escapado de la iluminación de gas arcaica en los vagones. La causa del accidente se atribuyó a un error catastrófico del responsable de las señales, pero Neil examina si hubo otros factores contribuyentes y si hubo un encubrimiento para evitar la investigación de ellos, convirtiendo a los responsables de las señales en chivos expiatorios convenientes.
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