El tema de esta película es la conversación entre un hombre y una mujer. Una pareja, quizás amantes, quizás casados, no importa. (...) Durante esta conversación, no vemos sino la ciudad de Roma. Quería transmitir lo que Roma me provoca, la sensación de una materia intrínseca, indisoluble, en diferencia con París, hecha de pequeños parques y espacios abiertos, cruzados por el cielo y el viento. De la mano con la película, la dificultad de los dos amantes asume una forma más clara, más explícita. Pero tanto como, en mi opinión, es imposible describir y filmar Roma, la dificultad en el amor de una pareja nunca puede ser totalmente comprendida. - Marguerite Duras, catálogo del festival de cine de Venecia, 1982.
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