En este documental, Kerkhof lleva al espectador a un extraño inframundo, la subcultura del arte de la sangre y el performance art del piercing corporal. La cámara de Kerkhof registró una actuación del artista de sangre estadounidense Ron Athey, que tuvo lugar durante el festival FREAK ZONE en Lille, Francia, en mayo de 1997. La filmación es tan extraña que uno casi sospecharía que está bajo la influencia de la heroína. La película incluye entrevistas con Athey, así como fragmentos en vivo impactantes en los que Athey se trabaja la cara con agujas de inyección. El grito loco y maníaco del sacerdote/performer seropositivo nos da una idea de las motivaciones y objetivos de este grupo de artistas de performance masoquistas. Alguien que entretiene a su audiencia cortándose y apuñalándose a sí mismo; ¿es esto arte? ¿Quién puede decirlo? Lo que no ofrece duda es que el uso magistral de la cámara y la edición por parte de Kerkhof no solo distorsiona las imágenes, sino también la frontera entre el arte y la suciedad insoportable.
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