Ayumi, de 34 años, ha trabajado como operadora de un centro de llamadas de información durante los últimos 10 años. En esta época en la que cualquiera puede encontrar lo que quiera en internet, las consultas han disminuido notablemente. El teléfono ya no suena mucho. Ayumi está atormentada por sentimientos de vacío y soledad. Solo responde a una o dos llamadas al día, consultas rutinarias de personas mayores que utilizan el teléfono como fuente de información. Un día, Ayumi es convocada junto con varios de sus compañeros de trabajo por su jefe para comunicarle que será despedida. Luego regresa a la casa de sus padres, donde su padre, con quien no había tenido contacto en años, la espera.
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