Desde 2017, la capacidad cognitiva de la abuela de Yin comenzó a deteriorarse. Desde entonces, Yin se ha convertido en una de las cuidadoras en su familia, ocupándose de la dieta, la salud y la emoción de su abuela. Antes de la epidemia, cada verano, la abuela regresaba a su ciudad natal en Xiamen, en la China continental, para reunirse con sus hijos y otros parientes allí. Durante la visita de la abuela a su ciudad natal, Yin aprovechaba la oportunidad para descansar y atender sus propios asuntos. Sin embargo, después del brote, la abuela de Yin no ha regresado a Xiamen en más de dos años. Ahora se queda en casa casi todos los días. Su declive cognitivo parece volverse más grave, y está más ansiosa por mantener a los miembros de su familia cerca de ella, especialmente a Yin.
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