"En el texto de 1990 sobre su película Autoportrait au dispositif (1981), Lebrat escribió que todas sus películas son en realidad autorretratos, incluidas aquellas que son películas abstractas de color, y los cuadros de Rothko son los ejemplos más hermosos de autorretrato en el arte del siglo XX. Lebrat señala que el impulso detrás del autorretrato surge de su deseo de crear otra imagen de su cuerpo, que no necesariamente tiene que ser su representación, sino que puede sugerir otro estado de ser, por ejemplo, el estado infinito y trascendente que apunta a superar el problema del cuerpo fragmentado y la carne mortal."
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