Con su obvia sencillez, el título de la película establece el estado de ánimo de la película, o al menos su principio rector: mantenerse anclado en la vida cotidiana. Más concretamente, la vida de María José y Norberto, que llevan casados 35 años y viven en Contagem, en las afueras de Belo Horizonte. Su matrimonio está en crisis, lo que lleva a sus dos hijos a cuestionar también el futuro de sus propias relaciones con sus esposas. La historia es bastante ordinaria. ¿Cómo capturar un cambio tan imperceptible en el corazón de la banalidad de las cosas, solo más notable debido a una crisis? Rodando a su propia familia, a sus propios padres, a su hermano y a sí mismo, André Novais Oliveira ha elegido tomarse su tiempo. Realiza secuencias largas, dejando suficiente tiempo para que las situaciones ficticias en las que pone a sus personajes crezcan y se desarrollen. Luego utiliza planos anchos para detenerse en momentos más mundanos, concretos o a veces farsantes: comer una naranja, cocinar, ver la televisión...
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