Esta película se rodó en una casa en ruinas que antaño se encontraba en Shibuya Udagawa-cho, Tokio. La manzana donde se ubicaba la casa era un área de reurbanización. Shibuya, conocida como una de las calles más concurridas y populares de Tokio, tiene un área donde los edificios antiguos siguen apiñados, y el área circundante se ha convertido en una especie de pueblo fantasma. Las plantas se retiran cuando la gente pone un pie en el área, por otro lado, se multiplican en cuanto la gente se va.
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